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Archive for October 31st, 2006

Una desagradable experiencia: Ferrocarrils de la Generalitat

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Hoy he tenido una de las experiencias más desagradables de los últimos meses. Todo ello por cuenta de los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya. Viajaba igual que hice ayer desde Barcelona a una zona residencial, Valldoreix. A la salida de la estación había. Introduje mi abono en la boca del torno y la pequeña pantalla lanzó un pitido alarmante: “billete no válido”.

Ingenuo se lo mostré al revisor que inmediatamente me dijo muy amable con acento andaluz que me iba a poner una multa. El abono que tenía, y con el que viajo, no era válido. La estación en la que me encontraba estaba a dos zonas de Barcelona y mi billete sólo era válido para viajar en la primera. Le mostré mi perplejidad. Ni se me había ocurrido echar un vistazo a las zonas que estaba viajando. El camino hasta Castelldefels, que es el que hago habitualmente, dura más y sin embargo cae dentro de la primera zona. Erróneamente asumí que seguía en la primera zona.

Cuando me dijo que me iba a poner una multa yo seguí protestando. Él siguió maquinalmente con el procedimiento y me pidió mis datos. Me negué a dárselos. Así que me amenazó con llamar a la policía, y yo le insté a que lo hiciera. Mientras esperaba el guardia de seguridad se colocó a mi lado mientras sujetaba a su pastor alemán. “Por favor, no se separe de mí”, me gritó cuando me moví un par de metros hacia el andén. “¿Qué se cree, que me voy a fugar?”, le dije. “Vuelva aquí, por favor”. “Lo siento, pero me quedo aquí”, le dije. Se acercó a mí, y yo tensé la situación hasta que decidí moverme al lugar donde estaba antes. Sentí todo el peso de los Ferrrocarrils mientras un guardia me amenazaba con su perro.

Media hora después llegaban dos Policías Nacionales a quienes facilité mis datos, que ellos facilitaron al revisor.

Al final, conseguí salir de la estación. Con mi multa en el bolsillo, que recurriré y que no pienso pagar. Antes de salir tuve otro arrebato de dignidad: “es que es esta la sociedad que quiere que tengamos, todos somos presuntos culpables y defraudadores”, grité al coro que tenía alrededor mío: dos policías nacionales, tres revisores y un guardia de seguridad acompañado de su perro. Todo ello porque mi billete sólo servía para una zona.

Written by Adolfo Estalella

31 31America/Adak October 31America/Adak 2006 at 6:12 pm

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