Archive for the ‘Blogs’ Category
Mapas, mapas, mapas para…

Últimamente estoy fascinado con todas estas representaciones de redes que manejan algunos bloggers. Topologías de Feevy (fantástica metáfora la del ‘mar de flores’), o de Twitter en Holanda, redes amigos en Barrapunto o en Menéame, vecindarios y no sé cuantas cosas más. Mapas de la Blogosfera, o de subespacios de la blogosfera (¿?) (como feevy, Twitter, Menéame, etc.) que parece que se hicieran con la facilidad de un clic, como cuenta mig21, que ha elaborado unos mapas sobre las ‘relaciones’ en Barrapunto y en Menéame.
Uno puede verse entre la maraña de ‘relaciones’, como comentan los usuarios de Menéame. O en mitad de su vecindario (que diría Julen), conectado con sus amigos y colegas, conversando con ellos… Los mapas son instrumentos fascinantes. Ese tipo de dispositivo de apariencia trivial pero que… Los mapas Permiten trazar rutas, medir distancias, pero sobre todo, permiten construir geografías y permiten visualizarlas. Quien sabe de esto es Juan Freire, y quien se da cuenta de que necesita un mapa es Antonio Lafuente. Un mapa para navegar y visualizar.
De momento, he comenzado a hacer una recopilación, ahí los tenéis: ¿Mapas?.
La imagen es de Carlos Guadián.
Rehaciendo la privacidad

Una de mis bloggers de cabecera, a la que no enlazo por si acaso se molesta, escribe en su Twitter: “En serio, mándame los tlfs que sin agenda no soy nadie”. Lo veo en su blog y me deja desorientado. Otra de mis bloggers de cabecera, Tíscar, habla de la identidad y de cómo en cierta manera se nos escapa cuando son los otros los que se encargan de construir ‘nuestra’ identidad y convertirnos, sin que lo queramos, en un icono sexual o una bandera de cualquier causa política, religiosa, social…
El caso es que una vez más, nuestra intimidad y privacidad se nos escapa como si filtrara entre los dedos de nuestras manos, inconscientes de ello. Dos casos para pensar por un momento.
Ritmos personales, ritmos blogueros
Julen y los ‘Aprendices‘ se ponen a reflexionar sobre la escritura del blog. Y a mí me asaltan mil y una cuestiones cuando comienzo a leer sus post. Casi no sé por dónde comenzar, y nuevamente me viene una especie de zozobra de verme desgranando minuciosamente lo que otros han escrito.
El caso es que me viene a la cabeza el último libro de Sherry Turkle, publicado este año, todavía por leer, titulado Evocative Objects: Things We Think With. Y leyendo a Alberto por ejemplo, o a alorza, no dejo de pensar en cuánto nos hace pensar el blog. Pensar en nosotros y en lo que se nos cruza por delante.
Hay tecnologías que te hacen pensar más o menos. Y hay otras que no te inducen a pensar, como un grifo por ejemplo, o que casi te impiden pensar, como la televisión. Los blog… ¿nos conducen a menudo a la introspección? y no sólo eso, sino que ¿nos marcan en cierta forma nuestro ritmo cotidiano?
Julen repara en los comentarios de Txetxu en la misa misma frase que a ha capturado mi atención (gracias a mi ángel ortográfico) : “los fines de semana intento adecuar el ritmo del blog a mis ritmos personales”, y después el grupo de comentarios destilando cuestiones interesantes: “Intentos orientativos de búsqueda de sentido…”
Por cierto, que yo me sumo a la reunión que los Aprendices tienen el próximo día 15 en Bilbao, donde hablarán de ‘Diseño y escritura en blogs’. Espero que no os moleste tener a un tipo preguntón hombro con hombro.
Haciendo proselitismo blogger

Tengo tanto que escribir y tantos lugares donde podría colocar lo que escriba! Está el cajón de mi diario de campo, el blog, algún correo electrónico que debo mandar todavía… Hace unas semanas estuvo con nosotros Anne Beaulieu, una investigadora que trabaja en Ámsterdam en el Virtual Knowledge Studio. Disfrutamos y aprendimos intensivamente con ella, encantadora en el trato. El caso es que yo le lancé a Anne en varias ocasiones un reto: “¡abre un blog!”, y a los pocos días, voilá: blog abierto, el VKS Ethnography: welcome to the Blogosphere Anne!.
Y esto me recuerda al proselitismo de los blogger, todos ellos logrando que sus mujeres, parejas, hijas e hijos, padre, amigos, abran blogs.
¿Qué será lo que convierte a cada blogger convencido en un profeta en su propia tierra?
Elecciones primarias (antes de escribir)
Al prender el ordenador (homenaje a mi recién adquirida voluntariosa nacionalidad mexicana) me encuentro con el dilema de echarme a escribir para el blog antes que nada o comenzar por leer el Bloglines. Puede parecer una decisión trivial pero no lo es. En la vida, a diferencia de lo que le ocurre a las matemáticas, las propiedades conmutativas carecen de validez, así que arrancar la mañana escribiendo un post significa sacar de dentro para dejarlo en el blog, mientras que arrancar con el Bloglines me llevará ineludiblemente a sumergirme en esa cosa que llaman ‘la conversación’. Y comenzar por uno mismo o por otros significa invocar dos polos completamente opuestos de la realidad cotidiana de cada uno, ¿o no?. Será quizá que en nuestra cotidianidad está tan imbricada la Red que ya no podemos separarla. Esto nos dice mucho de los enlaces, y la crítica a la endogamia que se les suele hacer, y sobre lo que significan para construir la socialidad y vínculos entre los bloggers. Un ejemplo.
El sábado, mientras andaba por Madrid en un fin de semana de intensa actividad, recibí un correo de Hernán Iglesias. Vivimos durante un año juntos en Madrid, mientras él trabajaba en El País de periodista y yo aprendía el oficio. Le perdí la pista cuando se marchó a Argentina y ahora, Christian Silva, otro blogger argentino como Hernán, nos pone por azar en contacto.
Hernán siempre escribió excepcionalmente bien, ese tipo de periodistas del tipo de Santiago Segurola, cuyas crónicas deportivas leo de arriba a abajo aunque el fútbol me interese un carajo. Basta con leer su último post para envidiar la placidez de su vida de escritor.
El caso es que los blogs no dejan de sorprenderme a estas alturas.
Bloguear contra la incertidumbre
Vaya, miro las fechas de mis últimos post y desde el 16 de abril no he escrito nada serio. Un mes sin bloguear, y tan contento. ¿Será que sigo sin ser blogger? Estaba cansado y ahora trato de regresar, con ánimos renovados, o intentando renovarlos. Ayer me decía Alfonso que hubo una época en la que escribía con una intensidad desatada, que disminuyó, y que después le costó mucho volver a ‘coger’ el ‘hábito’, agarrarlo. Justo es la palabra exacta: hábito. Eso es lo que quizás sostiene la actividad de los bloggers, ¿no es cierto?: el hábito. Supongo que uno de los aspectos más singulares es esa repetición diaria del clic a ‘enviar’. Un día tras otro, un día tras otro: enviar, enviar, enviar. Porque si no enviamos nuestro post desaparecemos.
Lo curioso es que desaparecemos nosotros y los demás desaparecen para nosotros. Parece que cuando un blogger deja de escribir deja también de leer, y que cuando deja de leer acaba por dejar de escribir. Al menos, para determinado tipo de bloggers, escribir y leer son parte de lo mismo. Los demás desaparecen con nosotros, y si desaparecen los demás, desaparecemos nosotros al mismo tiempo que ellos: dejado de escribir y leer.
Y lo singular de las relaciones que mantenemos a través del blog es que no somos capaces de llegar a quien queremos, y llega a nosotros quien ni siquiera conocemos ni vamos a conocer. Puros desconocidos. El correo electrónico te permite llegar con precisión a quien quieres. ¿Pero cómo llegar a quien tú quieres con el blog? Ni siquiera sabes si ayer te leyó o te leerá mañana. O si volverá a leerte algún día de estos.
Hasta cierto punto, lo increíble de los bloggers es que sean capaces de vencer esa sensación de absurdo que puede generar la incertidumbre de que no hay nadie ahí. Supongo que hay trucos para vencerlo, ¿verdad estadísticas?, pero aún así, no deja de sorprenderme las agallas que hay que tener para sostener ese ritmo sin que a uno se le quiebre la confianza.
A darle al podcast (y yo con estos pelos!)
Pues aquí sigo. Pendiente de hacer mi declaración de hacienda, a la espera de bajar a comprar algo de perejil y ajo congelado, y con las ideas más confusas que un molinillo de café.
Creo que estoy desbarrando hacia el surrealismo doméstico y me parece que las soluciones que se me presentan para volcar mi creatividad son el porno amateur o la novela negra.
Qué se le va a hacer, si estoy sin ganas de escribir y con espírtu de plañidera pública y ostentosa. Y bueno, dada cierta tendencia a un disimulado egocentrismo (manifestado en un exceso de fotos propias en mi Flickr, según algunas críticas) no puedo por menos que hablar del podcast que Jordi, uno de ‘mis’ bloggers catalanes de cabecera, se curró hace unos días y en el que me ha tocado a mí ser el protagonista (el cual podréis descargar desde aquí). Es probable que os aburráis soberanamente escuchándome, pero ahí queda la cosa para la posteridad.
Si tuviera un momento álgido os soltaría un pestiño sobre el investigador investigado, el entrevistador entrevistado, el imperativo ético del etnógrafo de desvelar aspectos de su investigación, y bla, bla, pero como estoy más bien en un momento a-bloguero, me voy a dar al tango y os cuento otro día estas mosergas. A fin de cuentas, la Blogosfera tiene sufiente inercia para seguir moviéndose. ¡Y yo con estos pelos!






